…no
podría hacer nada.
Si fundamos un Partido Perfecto, con gente tan
excelente que recibe 98% de los votos, y así usted resulta presidente
con 56 diputados y 80 alcaldes de su lado, igual no puede hacer nada contra una
lluvia de mociones o un salacuartazo.
Tras esta conclusión tan práctica como triste decido no botar tiempo o energía
en apoyar a ningún candidato, de ningún partido, a ningún cargo público aunque
me caigan bien, sean aparentemente honestos y muy capaces. Ni con
doctorado de Harvard se puede, como demostró la ministra de Planificación,
quien mejor se devolvió a dar clases allá. Nuestro sistema político ya no deja trabajar
a la gente seria, la espanta.
Siguen vivas las elecciones libres, pero murió la democracia
operativa; nuestra adicción a los procesos electorales partidarios es estéril. Aquí
un ciudadano tiene más poder que 100 diputados, porque existe una Sala Cuarta,
que igual frenó una Ley antitabaco aprobada por el Congreso y apoyada por el
Ejecutivo como da luz verde o roja al Plan Fiscal discutido dos años en el
Legislativo. El teórico “Primer Poder de la República” no decide por mayoría
democrática si una ley es buena o mala, lo define un arbitrario veredicto de cuatro
jueces.
Mientras el país se paraliza en circo político y se
va a la quiebra en lo financiero, los candidatos más visionarios piensan a dos
años plazo (elecciones 2014) y los más miopes a un mes plazo (elecciones 1° de
mayo). El asesor de campaña en redes sociales para un verdiblanco me explicó “el
gran plan”, y todo era electoral, con la gran solución para el país: "Fulano presidente". Aunque tuvieran éxito en esa tortuosa misión, las elecciones
no dan poder para cambiar el país, son tan sólo una afición folclórica como el
fútbol, aunque mucho más cara de mantener.
Apoyaré todos los valores y ningún candidato: aplaudo los mensajes de TV concisos y optimistas pero sin promover a Alvarez Desanti; le doy “like” a Paremos la Gastadera, pero sin pedir votos para Pedro Muñoz. Exijo ética en la función pública pero no veo a Ottón como mesías. Quiero trenes nuevos pero no le creo a Chema, apoyo la libertad pero no votaría por Malavassi. Necesitamos valores espirituales, pero los partidos religiosos no son de fiar.
¿Qué puedo hacer en mi metro cuadrado? En mi caso, prefiero
ser periodista aficionado que político profesional. Mi simple labor divulgando
la idea de que progresaremos si aplicamos el método científico con sentido
común, perdería objetividad si lo revuelvo con una afiliación partidaria o ganara
un centavo a través de esto. Prefiero seguir el ejemplo de “El Cobrador de la
Caja” y “El Chamuko”, por su labor fiscalizadora ad honórem. Hacen más por el
país desde un blog que si fueran diputados.
“Un montón de gente no es una República”, diría Aristóteles.
Ojalá se amplíen los foros tipo think-tanks,
y así como ANFE difunde sus valores y análisis, otros grupos también aporten su
visión y formen líderes jóvenes que propongan soluciones (y no candidatos) al
país. Para empezar, muchos estamos de acuerdo en que es urgente y vital recuperar
el formato de república democrática; empezando con reformar el reglamento
legislativo, cortarle alas a la Sala Cuarta y ubicar a la Contraloría;
para que quien sea electo pueda gobernar.
¿Será vía referendo? No lo sé.
Sí estoy profundamente convencido de que apoyando valores, y no
personas, estaremos empujando en la misma dirección: para adelante.
Ing. César Monge Conejo. www.cesarmonge.com cesarmonge@yahoo.com
Ing. César Monge Conejo. www.cesarmonge.com cesarmonge@yahoo.com